El Mundo: viviré mi vida como yo quiero, beberé, me drogaré, trataré a las mujeres como objetos, odiaré, pondré verde, insultaré, y rechazaré. Porque así es cómo se consigue la felicidad de verdad. Nada de ese chiste de la Iglesia, me da igual de dónde vengo, me dan igual los sentimientos de los demás, me da igual por qué existo, y quiero que todos me admiren, y que crean que soy mejor que ellos.
Cristianos que debemos ser: viviré mi vida como Dios quiere, no beberé, ni me drogaré, respetaré a las mujeres como creaciones de Dios que son, amaré, consolaré, halagaré y aceptaré. Porque así es cómo se vive felizmente. Dios es nuestro gozo, que aunque será difícil hallarlo, lo agradeceré en el futuro, sé que Dios me creó, quiero preocuparme por los demás, que se sientan bien en mi presencia y en el del Señor, me importa que Dios me ame tanto como para crearme y obrar en mi vida, y quiero ser el último, el siervo para Dios y para todos, y hacer que crean en su verdadera importancia, no la mía.
jueves, 8 de marzo de 2012
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