Sentido en ello, no hay,
Desde luego no entiendo,
Pero existen razones,
Que me dejan oyendo ecos.
Me irrita de tal manera,
Que no se por donde leo,
Y el problema es el siguiente:
No conozco en lo que creo.
Tal vez sea la poesía,
O en mi mente su núcleo,
Una decisión difícil,
Pero aun estoy debatiendo.
Trato de buscar su lógica,
Pero es más fácil cayendo,
Percibir su importancia,
Aunque no lo esté sintiendo.
Gozo, amor, felicidad,
Nos quiere regalar esto,
¿Por qué intentar hallarlo?
¿Para qué seguir leyendo?
Buscamos el placer breve,
Y eso estamos haciendo,
Buscamos gozo en el mal,
Pero nos quedamos secos.
Me matáis con las mentiras,
Aun así me quedo ileso,
Los ángeles me protegen,
Sabéis que sois unos necios.
Desde arriba me miran,
Y me rodean de espejos,
Solo para confundirme,
Y rodeado me pierdo.
Hasta que no me entere,
Seguiré, yo no me quejo,
Pero hasta que no me vaya,
No apreciare lo que tengo.
El problema es mi orgullo,
Que me está dejando ciego,
Tener que estar así lo odio,
Pero creo que es lo que quiero.
Incrédulo como todos,
Que creo solo en el dinero,
Pero no en la poesía,
Justo por eso me muero.
La poesía es bonita,
Pero deja un agujero
En mi débil corazón,
Porque quema como el fuego.
¿Por qué dejarme con vida?
¿Para que el permitírmelo?
Solo caeré mil veces,
Solo acabare en el suelo.
Entender la poesía,
Es como entender las voces
Que tengo en la cabeza,
Que hallo en el infierno.
Así pido explicación,
¿Cómo es lo que encuentro,
Si solo busco amor?
Dios me da eso por dentro.
Ahora con más claridad,
Como antiguo hebreo,
Que se lo que me conviene,
Que solo en mi Dios creo.
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