When envy or comparison consumes us, we start doubting ourselves, or we wish bad things for the person that has what we don't. That said, I can't say that it's something we shouldn't care about, or underestimate. It is a brilliantly thought scheme planned to tear us apart from Gods point of view of us, eat us up with Satans clever little story of our pointlessness, and beat us down into the dark pit of earlier explained self pity. A big thing, it is. Important, convincing, evil, dark, and rather stupid concept. Explaining envy/comparison is a difficult task, knowing that not everyone has been through it at the same level, so somebody's description could be a fraction of what someone else thinks about it. Sorry, girls, but I'm a guy, so I don't struggle with the same type of envy you do, and definitely not with comparison, but of course, depends on the guy. What I can provide is that I have gone through strong cases of jealousy, wanting something that someone else had. Even when loving those people so much, as was my case, Satan can still toss his darts on your bulls-eye, and make you suffer like never before thought of. In my case, I desired something that someone else had, not perceiving the awesomeness of what I already had, which was exactly what I was craving. But I wanted more of what I already had, because I thought I wasn't satisfied with what I had. Distracted by this, it was hard for me to be thankful, and to find out that, I already had a loooooot of what I was envying. But little after I found out it would be hurting them, 'cause they didn't know me as that kind of friend, so I thought of how stupid and hurtful I had been and apologized. But me, I felt dirty, not where I belonged. Yes, I had apologized, but that wasn't the problem. I had to be clean of any jealousy and focus on what I had been provided. And after that I feel great, better and more positive than ever about the situation. But that's kind of my story, relate to it if possible, but the thing I'm trying to say here is, be thankful for what you have, even if you have barely nothing to be thankful for other than knowing Christ, trust me: it works.
Cuando la envidia y la comparación nos consume, empezamos a dudar de nosotros mismos, o deseamos cosas malas por la persona que tiene lo que nosotros no tenemos. Dicho esto, no puedo decir que es algo de lo que no debemos pensar, ni subestimar. Es una idea brillantemente pensada planeada para apartarnos del punto de vista de Dios de nosotros, consumirnos con la astuta historia de Satanás sobre nuestro poco sentido, y persuadirnos hasta el gran agujero oscuro de "auto pena", anteriormente explicado por mí. Es un gran, importante, convincente, maligno, oscuro, y bastante estúpido concepto. Explicar la envidia/comparación es una tarea difícil, sabiendo que no todos lo hemos experimentado de la misma forma, así que la explicación de una persona podría ser una fraccion de lo que otra persona piensa de ello. Lo siento, chicas, pero soy un tío, entonces no lucho con el mismo tipo de envidia que vosotras, y definitivamente con la comparación tampoco, pero claro, depede del tío del que hablemos. Lo que sí puedo deciros es que he pasado por fuertes casos de envidia, osea queriendo lo que otros quieren. Aún queriendo muchísimo a esas personas, tal fue mi caso, Satanás todavía puede lanzar sus dardos justo en el punto que te haga sufrir como nunca antes pensado. En mi caso, deseé algo que otra persona tuvo, no percibiendo lo increíble que era lo que ya tenía, que era exactamente lo que ansiaba. Pero yo quería más de lo que ya tenía, porque pensé que no estaba satisfecho con lo que tenía. Distraído por esto, me fue difícil estar agradecido, y darme cuenta de que ya tenía muuuuuucho de lo que estaba envidiando. Pero poco después me di cuenta que estaría haciendo daño a la persona, porque ellos no me conocían como ese tipo de amigo, entonces pensé en lo estúpido que había sido, y me disculpé. Pero yo, me sentía sucio, no donde debía estar. Sí, me había disculpado, pero ese no era el problema. Tuve que estar limpio y libre de ninguna envidia y centrarme en lo que me había sido regalado. Y después de eso, me siento genial, mejor y más positivo que nunca sobre la situación. Pero ese es más o menos mi historia, relacionaros con ella, si posible, pero lo que quiero decir con esto es, agradécele a Dios por lo que tienes, hasta cuando no tienes nada por lo que agradecerte más el hecho de que conozcas a Cristo, créeme: funciona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario